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| Hakenkreuz (esvástica), era el símbolo principal del Partido NacionalSocialista y fue símbolo de la bandera estatal durante la Alemania nazi (1933–1945). |
Mientras
esto sucedió este último mes en Francia y Grecia, otros países
europeos tienen una extrema derecha cada vez más influyente. Todos
defienden la misma tesis: populistas, euroescépticos, islamófobos y
antiinmigración.
En
Austria, Suiza y Finlandia, estas formaciones son los principales
actores políticos desde 2011. En Noruega, el Partido del Progreso,
la segunda fuerza desde 2009, contó en sus filas durante un tiempo
con el asesino Anders Breivik.
En Hungría, el partido de extrema derecha, que aboga por preservar la identidad nacional, volver a los valores cristianos, la familia y la autoridad, y que usa los símbolos de una formación nazi de los años 30, se convirtió en la tercera fuerza política en el parlamento en 2010. Lo mismo ocurrió con el Partido Popular danés en 2011.
En Hungría, el partido de extrema derecha, que aboga por preservar la identidad nacional, volver a los valores cristianos, la familia y la autoridad, y que usa los símbolos de una formación nazi de los años 30, se convirtió en la tercera fuerza política en el parlamento en 2010. Lo mismo ocurrió con el Partido Popular danés en 2011.
En
Bélgica, el partido separatista flamenco ocupa 12 de 150 escaños en
la cámara de Representantes desde 2010. En Bulgaria, el partido
ultranacionalista entró en el Parlamento en 2005.
En
Italia, La Liga Norte, aliado clave del anterior gobierno de
Berlusconi, ganó 3 de las 20 regiones en 2010 y tiene 59 diputados.
En Alemania, el partido neonazi NPD ganó un 1,5% de los votos en las
legislativas federales en 2009. Aunque nunca ha ocupado curules en el
Bundestag, está solidamente arraigado en la antigua RDA.
Finalmente,
en Holanda y Suecia, con una veintena de parlamentarios de extrema
derecha, es una fuerza política ineludible.
Los
neonazis, con una estruendosa campaña xenófoba y antieuropea, son
una burda paradoja en un continente que perdió a millones de sus
hijos —entre bajas de guerra o por el hambre y exilios— durante
la ocupación nazi, entre 1941 y 1944, una parte de la historia que
nadie debe olvidar.
RLA-RFN
RLA-RFN

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