måndag 30 april 2012

Los días en que la democracia francesa quedó suspendida


ANÁLISIS
Más allá del drama de Toulouse
Los días en que la democracia francesa quedó suspendida.
Por Ricardo Fletcher

Si uno cree en las encuestas, no habría ningún efecto "Toulouse" en la campaña electoral al sillón presidencial francés. Si esto se confirma, obviamente, habrá que felicitar al pueblo francés. A pesar de muchos esfuerzos políticos y de los medios de comunicación y, a pesar de las emociones legítimas causadas por la tragedia, los franceses no han perdido de vista sus principales problemas como sociedad, el desempleo, la caída del poder adquisitivo, el destino de las escuelas y los servicios públicos, sistema de pensión solidaria en quiebra, etc. La publicación de las cifras de la población cesante el 26 de marzo -que suman 4. 547.000- se instaló como el debate central. Sin embargo, los esfuerzos del oportunismo mediático, de los equipos de prensa de los partidos políticos franceses invitan a pensar un poco más detenidamente.

Más allá del drama de Toulouse, este triste episodio dice mucho sobre la naturaleza de la política francesa y de la fragilidad de la democracia actual, en las manos de asesores de imagen y productores de eventos, desprovistos de escrúpulos, que se encargan de demostrar que sus candidatos a la presidencia son personas que se conmueven, precisamente, en estas jornadas decisivas en que la opinión e intención de voto se está formando en los electores.

Durante unos días estos expertos mediáticos pactaron una supuesta "suspensión" de la campaña electoral, sin embargo, una operación más sutil, resolvió algunos puntos que favorecen a Nicolas Sarkozy y su equipo, en esta ocasión. El miércoles 21 Valérie Rosso-Debord, delegado general adjunto de la UMP (Unión por un Movimiento Popular), lanzaba una frase para atacar a ", Francois Hollande (PS), y Marine Le Pen (FN)", con un instructivo argumental: "Mientras que la comunidad nacional está de duelo y crece la necesidad de unidad nacional frente a estos hechos, dos candidatos, François Hollande, y Marine Le Pen, tratan de explotar a su favor político este drama", dice Rosso-Debord. El llamado a la unidad nacional no tiene otro significado que silenciar a sus rivales. Nicolás Sarkozy, mientras tanto, en su calidad de Presidente de la República, podrá seguir ocupando la tribuna. Cualquier espacio. Cualquier otra persona que se refiera al "asesino de la motocicleta" es acusado de romper la unidad nacional. Estos son los resortes que se usan cuando un país está en guerra. No se trató un paréntesis de la campaña electoral, sino que la débil democracia gala fué la que se suspendió, por unos días.

Ministro del Interior Claude Guéant foto:AFP
De esta manera el equipo comunicacional de Nicolas Sarkozy golpea con todo su arsenal propagandístico, y ya no se limitan a la transformación de los espacios o de la producción de contenidos ya que gracias a este drama cargado de emociones, los franceses vieron en su función presidencial y con su bufanda tricolor a un Nicolás Sarkozi con un comportamiento ejemplar, con el que fué rindiendo homenaje por todos los rincones de la república. Como si "el paréntesis" hubiese sido el "momento de la reflexión y del luto", una actitud que ciertos analistas de izquierda y derecha, describieron como de una falsa sinceridad. No es necesario ser erudito en comunicaciones para darse cuenta de la maquinaria montada por la derecha: ”Yo exagero el dolor (casi) en silencio, mientras que, en secreto, con la artillería pesada disparo mis fétidas bombas a mis contendores”.

En una campaña electoral, sería ingenuo pensar que la politización de la catástrofe de Toulouse del Ministro de Interior Claude Guéant se hizo sin el conocimiento del candidato-Presidente! O imaginar que las operaciones informadas por el mismo ministro, hora tras hora, en el canal de televisión BFM de Francia, no las conoció jamás. Todo esto, mientras que los diarios y revistas, mantenían la mentira del "paréntesis", esperando una señal de las empresas encuestadoras afines a la UMP, que dieran un golpe de suerte en los sondeos. Cuando estos sondeos no fueron favorables al candidato-presidente, se forzó el debate político, obligando a ceder ante el falso concenso de la lucha contra el terrorismo donde la sola voz que se escucha es la del Presidente, situándolo en una posición inigualable, remitiendo a los demás candidatos al silencio, sin poder imponer su opinión.

El crimen de Mohamed Merah que cobró la vida de siete personas, entre ellos tres niños, desde cualquier punto de vista es innoble. Innoble en su cumplimiento; innoble en su motivaciones, obviamente antisemita. Esto no es una noticia como las otras, porque el asesino quiso dar a su acto un simbolismo. Y el símbolo es terrible. Pero la pregunta es saber si el delito de Merah desafía la sociedad francesa y la pone en riesgo, esto nos remite a la personalidad del joven(1). Bastante complicada como mucho de los jóvenes extranjeros en Francia, que uno no puede esgrimir como causa de su acto, el sólo hecho de la "conversión" de Merah al islamismo o salafismo, por ejemplo. El era un delincuente conocido por la policía, en noviembre pasado fué detenido e interrogado y fué catalogado como un "creador de riñas y peleas en la ciudad". Si se hubiese unido a la Legión extranjera, como era su deseo, tal vez hubiese partido a Afganistán para matar talibanes. la violencia parecía ser su unica coherencia.

Mientras el presidente continuaba con sus ataques, "No habrá ni ingenuidad, ni debilidad" frente al Islamismo radical, advertía Sarkozy; el uso indebido de temas de seguridad ligados con el islam, o peor aún, la inmigración, no tenía ninguna relevancia, pero fueron muy bien utilizados por el equipo comunicacional de Sarkozi.

Todas nuestras sociedades tienen personas capaces de producir esos actos. En Francia, los Estados Unidos - donde son muy frecuentes -, Noruega -aún los nórdicos no se reponen del doble atentado terrorista de extrema derecha, Anders Behring Breivik que saldó con 70 jóvenes muertos y un centenar de heridos-, Alemania (nos hemos olvidado de la masacre en una escuela secundaria en Erfurt que saldó con dieciséis muertes en 2002), en los cuales los delincuentes presentan perfiles muy diferentes. Hasta los menos pensados, como el ex militante ecologista y miembro de la Liga de los Derechos Humanos que abrió fuego en el pleno del Consejo de la Ciudad de Nanterre (al este de París), hace tan solo diez años. No es que no haya nada que decir sobre lo que ocurrió en Toulouse. Todo lo contrario, hay demasiado que decir para reducir este drama a un slogan de una campaña electoral incriminando a la derecha o a la izquierda por su imcompetencia, a una religión convencida que posee la verdad o a un segmento discriminado de la población. Pero nada de esto es importante para los equipos de comunicación de los candidatos presidenciales.

La tragedia de Toulouse muestra la fragilidad y el vencimiento de la democracia europea. Una democracia que se basa en una elección cada cuatro o cinco años, donde se evita el debate político de fondo y la ciudadanía no es escuchada ni interpretada por los políticos. Una democracia que centra el futuro de un país en un sistema político mediatizado, los productores y asesores que, además, trabajan con los medios de comunicación, se esmeran cada vez más en producir la emoción cuando más se necesita la razón.


(1) Ver: El abogado de M. Merah niega su radicalización en la cárcel.

Inga kommentarer:

Skicka en kommentar